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por Mariana
#52845 Como a mi francamente el libro me ha encantado y acabo de encontrar su web les pego aqui este articulo la we es :http://www.lauragutman.com.ar/
les recomiendo todos sus articulos son muy buenos


El nacimiento de nuestro “ser madre”

Hemos pasado la infancia practicando con nuestras muñecas a mecer a los bebés, calmarlos, vestirlos, desvestirlos, retarlos y dormirlos. Sin embargo, cuando el bebé real irrumpe en nuestra vida adulta, nos sorprendemos al constatar que hay pocos puntos en común entre el bebé soñado y ese monstruito que llora en los momentos menos oportunos. Y que no es verdad que los bebés sólo comen y duermen, sino que hemos quedado prisioneras de un ser voraz, necesitado al extremo, malhumorado y demandante.

Posiblemente la sorpresa tenga que ver con el desconocimiento con el que las mujeres llegamos a la maternidad respecto al fenómeno de la “fusión emocional”. Para abordarlo, es menester darnos cuenta que la realidad no sólo está constituida por elementos visibles, concretos y palpables. Sino que también existen los mundos sutiles, los campos emocionales, perceptivos, intuitivos o espirituales. Aunque invisibles, suelen manejar los hilos de nuestra vida consciente.

En el caso de la díada mamá-bebé, es conveniente enterarse que ambos pertenecemos al mismo territorio emocional -como dos gotas dentro del océano- y que esta unión sin límites precisos perdurará en el tiempo, aunque nuestros cuerpos hayan sido separados a partir del parto y nacimiento de la cría.

“Fusión emocional” entre mamá y bebé, significa que sentimos lo mismo, percibimos lo mismo, independientemente de “dónde se origine” la sensación, ni si el sentimiento pertenece al presente, pasado o futuro, ya que en el mundo emocional no importan ese tipo de fronteras. De hecho, las mamás “sentimos como un bebé” cuando no toleramos un sonido demasiado fuerte, cuando nos angustiamos si hay demasiada gente alrededor o cuando nuestros pechos se llenan segundos antes de que el bebé se despierte. Del mismo modo, el bebé “siente como su mamá” cuando expresa a través del llanto o de diversas enfermedades, un sinnúmero de situaciones emocionales tales como: angustia por sentirnos exigidas por el varón, dificultades económicas, obligaciones que no podemos cumplir, la ausencia o lejanía de la propia madre, o pérdidas afectivas, por ejemplo.

Pero lo más impactante es darnos cuenta que dentro de la “fusión emocional” el niño vive como propias las experiencias de nuestra propia infancia que se actualizan y plasman en su cuerpo. Sobre todo aquellas vivencias que ya “no recordamos”, que han pasado “a la sombra”. Pues bien, la verdadera dificultad del devenir madre, no tiene que ver con ocuparse correctamente del bebé, sino con el dolor que supone confrontar ahora con las penas que no hemos podido asumir cuando éramos niñas. Devenir adultas de verdad, es darnos cuenta que hoy en día contamos con mayores recursos emocionales para hacernos cargo de nuestra historia y de las elecciones que hemos llevado a cabo.

Concretamente, las madres podemos hacer la prueba -cuando no logramos calmar al bebé ofreciéndole el pecho, ni meciéndolo, ni hablándole ni sacándolo a pasear- recordando alguna situación dolorosa o no resuelta de nuestra infancia, relativa al vínculo con nuestros padres. Si hemos podido traer a la conciencia alguna vivencia significativa, entonces intentemos relatarle al niño con palabras sencillas aquel dolor, aquel sufrimiento o rabia o vergüenza que aún vibra en nuestro interior. O bien, expliquémosle al niño la dificultad o el desacuerdo que tenemos actualmente con nuestra pareja, o la preocupación por la falta de trabajo, o el hartazgo por los malos entendidos con la vecina, o incluso la angustia sorda por esa amiga que emigró. Constataremos que el niño, que dentro de la “fusión emocional” vive como propias todas nuestras sensaciones -incluso las que no reconocemos como tales- se calmará. Porque sabrá de qué se trata.

Pero mucho más valioso aún resulta darnos cuenta qué importancia puede tener para cada una de nosotras reconocer ciertos sentimientos que hemos descartado por considerarlos antiguos, obsoletos o poco valiosos. De este modo, con la ayuda de nuestros hijos -que son espejos del alma materna- podremos reconocernos tal cual somos, y colocar en un lugar superlativo las cuentas que tenemos pendientes con nosotras mismas. Nuestros bebés lloran nuestras penas, vomitan nuestros hartazgos, se brotan de nuestras intoxicaciones emocionales y se enferman de nuestras incapacidades de mirarnos con honestidad.

Esto no significa que tenemos que tener nuestra vida resuelta, ni que seamos “culpables” de lo que les acontece a los niños. Al contrario. Es una oportunidad que las mujeres adquirimos a través del acto de maternar, para conectarnos con nuestro riquísimo mundo emocional, comprendernos y respetarnos. La expresión que el niño asume de nuestros deseos y fantasías relegadas, nos obliga a hacernos preguntas existenciales, íntimas, genuinas y profundamente femeninas.

En definitiva, no devenimos madres necesariamente cuando parimos al niño, sino en el transcurso de algún instante de desesperación, locura y soledad en medio de la noche con nuestro hijo en brazos. Cuando la lógica y la razón no nos sirven, cuando nos sentimos transportadas a un tiempo sin tiempo, cuando el cansancio es infinito y sólo nos resta entregarnos a ese niño que expresa nuestro yo profundo y no logramos acallar, entonces nuestra madre interior ha nacido.


Laura Gutman
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por Paola mama de Isaac
#52857 :clap: simplemente una clara descripcion de lo que vivimos... :wink:

grax marianita :mrgreen:

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por hijomama
#53455 NO SE SI SERÁ PORQUE HOY ESTOY MUYYYY SENSIBLE, PERO ME HA LLEGADO AL FONDO DEL ALMA, Y SIEMPRE HE SABIDO QUE MI BEBÉ PERCIBE TODO LO QUE YO SIENTO, ES MUY INTUITIVO Y RECONOCE COMO NADIE, CUANDO ESTOY TRISTE.
ANTES DE SER MADRE, NO TENÍA MUY CLARO ESTO DE QUE EL BEBÉ SIENTE LO MISMO QUE LA MADRE, PERO DESPUÉS DE SERLO, LO HE DESCUBIERTO, LO HE SENTIDO Y VIVIDO EN CADA DÍA

GRACIAS MARIANA POR COMPARTIRLO

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por Paola mama de Isaac
#53678 Mira yo lo supe desee que quede embarazada.. en mi trabajo son dias de mucho estress y cuando mas estresada estaba mi abdomen quedaba rigido.. empezaba a caminar y hablar con mi bebe y al cabo de unoS minutos se relajaba...simplemente MAGICO :fl :fl :fl

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por Mariana
#53726
hijomama escribió:NO SE SI SERÁ PORQUE HOY ESTOY MUYYYY SENSIBLE, PERO ME HA LLEGADO AL FONDO DEL ALMA, Y SIEMPRE HE SABIDO QUE MI BEBÉ PERCIBE TODO LO QUE YO SIENTO, ES MUY INTUITIVO Y RECONOCE COMO NADIE, CUANDO ESTOY TRISTE.
ANTES DE SER MADRE, NO TENÍA MUY CLARO ESTO DE QUE EL BEBÉ SIENTE LO MISMO QUE LA MADRE, PERO DESPUÉS DE SERLO, LO HE DESCUBIERTO, LO HE SENTIDO Y VIVIDO EN CADA DÍA

GRACIAS MARIANA POR COMPARTIRLO

De nada si te gusto este articulo, leete el libro estoy segura que encontraras particularmente interesante el capitulo donde habal de madres solteras. Un beso.
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por Alexia
#53754 MUUUUY BELLO, Mariana, me emocionó :fl

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por Mariana
#53757 Pero como no si tienes una muñequita ;) lee el libro te va a encantar desde tu profecion lugo me diras que te parece, es que se me hace interesantisimo visto desde la historia, a ver que tal... de que va el libro de "la hsitoriadora" ?
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por Alexia
#53873 Lahistoriadora va sobre una búsqueda relacionada con Vlad el empaladror. Es similar en el ritmo al Código da Vinci pero muuucho más interesante, mejor escrita y con unas descripciones muuy interesantes de lugares como Estambul, Rumanía... La autora es Elisabeth Kostova, por si os interesa. Nada que ver con la maternidad pero.... también hay que variar de vez en cuando.. Besos :fl

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por elora
#53881 A raiz de este post ( no sé si estará relacionado o hasta qué punto ) me acabo de acordar de algo que me pasó hace dos semanas. Tenía cita con el dentista para sacarme la muela del juicio ( que me lo estaba quitando :mrgreen: ) y andaba muy miedosa. Pues sentada en la sala de espera y con un sentimiento de miedo, intranquilidad, nervios... sólo quería que me abrazara mi bebé :shock: Tenía a mi marido al lado pero yo necesitaba el abrazo de mi hijo. Me entró una angustia tremenda,me sentí una niña perdida, no quería el consuelo de mis padres ni de mi marido, quería los brazos de mi hijo, como cuando él necesita los mios. Era la primera vez que me pasaba algo así, pero me ha servido para darme cuenta que es él quien mejor me infunde valor y consuelo, es mi refugio, bueno, mejor dicho somos un refugio el uno para el otro.
El dia que me puse de parto me recorrió una sensación indescriptible que no había sentido en todo el embarazo, fue una sensación muy especial, me acaricié la barriga y le dije " yo también te quiero ", al cabo de un rato rompí aguas.
Os pasan estas cosas? :fl